Covid-19 y los recicladores: la informalidad, el virus que ataca a los trabajadores precarizados

 

 

La cuarentena es sin dudas un periodo de transformación, muchos de ustedes y nosotras mismas estamos aprovechando de reflexionar, revalorizar y resignificar varios aspectos de nuestras vidas. El teletrabajo y la instalación de nuestras “home office” nos da tiempo para ver charlas, conectar con nuestros amigos, buscar nuevos proyectos y crear. Tal como el ciclo de metamorfosis de una mariposa, esperamos con ansias sacar nuestras alas y encontrarnos con el exterior, con la naturaleza, y disfrutar aquello que hoy vemos desde nuestras ventanas y pantallas .

Mientras algunos de nosotros podemos gozar de estos privilegios, existen personas que enfrentan una situación muy distinta y adversa, quienes no pueden instalar una home office y que dependen de salir de sus casas para lograr subsistir. Para estas personas, la única alternativa parece ser seguir trabajando y exponer  su salud o esperar meses para volver a trabajar. Hoy en día, un poco más de 2,5 millones de personas trabajan de manera informal, según el último boletín de informalidad laboral elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (Chile), para el trimestre octubre-diciembre de 2019. Para este mismo grupo, el suelo promedio durante el año 2017 fue de $258.065.  

Como muchos conocen, gran parte del trabajo de Fundación El Árbol ha sido apoyar a los recicladores de base, trabajadores que cumplen un importante rol en el reciclaje de materiales, y que hoy en día se suman a esta gran parte de la población que sufre las consecuencias más duras de la cuarentena. La recolección de materiales desde las calles es mínima pues no hay actividad comercial, los puntos limpios municipales y de privados están cerrados o con capacidad limitada, las empresas compradoras están paralizando o disminuyendo la compra de material, por lo que el ingreso monetario diario de un gran número de recicladores va a ser igual a cero.

Valorar el trabajo de los recicladores también es parte de resignificar nuestra relación con los residuos que generamos.

Ante esta situación, en la que muchos trabajadores están perdiendo sus fuentes de ingresos, ha surgido diversas medidas desde el gobierno central y las municipalidades, que con entrega de bonos y canastas familiares ayudarán a sobrellevar la crisis. Sin embargo, estas medidas, sociales y no laborales, no aseguran que los trabajadores puedan quedarse en sus casas para no contraer el virus. Ante las incertezas de cuánto durará la pandemia, de los efectos sobre la economía, o de cuánta ayuda social puede entregar el Estado, se presenta la oportunidad a todos quienes gozamos de más privilegios, de empatizar y solidarizar en la medida de nuestras capacidades, con aquellos trabajadores y trabajadoras que sufrirán los efectos más agudos de la crisis.

Compartimos el comunicado de la Asociación Nacional de Recicladores de Chile que plantea su situación y demandas, muchas de ellas históricas y proporcionales a la contribución que han hecho a la gestión de los residuos municipales, y que buscan darle mayor estabilidad a un oficio que no solo le otorga beneficios monetarios a los recicladores, si no que sobre todo facilita un bienestar ambiental para las ciudades.

Por eso en estos tiempos de urgencia, hacemos un llamado a quienes hacen uso de puntos limpios a que en primer lugar consuman con mesura, traten de reutilizar al máximo los materiales y envases, y almacenen sus residuos limpios, secos y aplastados hasta que se reactive la cadena de reciclaje. También se encuentra abierto el Sindicato de Recicladores Biobío (Prat #1245, de lunes a sábado, entre 9:00 y 17:00 hrs).

Por otro lado, se acaba de lanzar una campaña de recolección de fondos desde la Alianza Basura Cero Chile, que en caso de lograr la meta iría en ayuda de 115 recicladores del país y sus familias.

Para donar y ayudar a que los recicladores se queden en casa sin arriesgar sus ingresos y su salud, dona en:

 https://bit.ly/2ZfOnuY

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