Durante las estaciones de verano e invierno, se implementaron acciones concretas de restauración en predios rurales de las comunas de Florida, Tomé y Santa Juana, en el marco del proyecto GEF Humedales Costeros, en colaboración con la organización CREA BOSQUE.
Estas acciones buscaron revertir los efectos de los incendios ocurridos en el verano de 2023, restaurar la cobertura vegetal y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas locales.
En la temporada estival, trabajamos en siete predios piloto severamente afectados por el fuego, donde el enfoque estuvo puesto en el control de especies exóticas invasoras, como estrategia para liberar espacio y recursos destinados al rebrote de flora nativa.
También se instalaron sistemas de riego con estanques de almacenamiento y mangueras, permitiendo a los propietarios apoyar activamente la sobrevivencia de las especies plantadas durante la temporada invernal anterior.
Acciones productivas y restaurativas en invierno
Durante los meses de julio y agosto, el foco del trabajo se trasladó a nueve predios de la comuna de Florida, donde se llevaron a cabo intervenciones agroecológicas de restauración.
Entre ellas destacan la plantación de 1.320 especies nativas y de interés productivo, el control de especies exóticas en una superficie de 950 m2, y la implementación de 80 curvas de nivel para favorecer la conservación del agua y el suelo.
Las actividades incluyeron además tareas de mantención de huertas familiares, cultivos de frutales y la siembra de 220 m2 de abonos verdes, promoviendo prácticas sostenibles que integran la restauración ecológica con la seguridad alimentaria y la regeneración de suelos.
Formación y aprendizaje en terreno
Complementando las acciones de restauración física, se realizaron jornadas de formación comunitaria, que incluyeron talleres de prevención de incendios y dos instancias teórico-prácticas sobre restauración ecológica.
Además, se organizó una gira técnica con productores locales por distintos predios que han implementado prácticas agroecológicas exitosas, fortaleciendo el aprendizaje entre pares y la aplicación de buenas prácticas.
El proceso logró movilizar a 187 voluntarios, intervenir 6,8 hectáreas y consolidar aprendizajes prácticos en restauración ecológica comunitaria. Las actividades han contribuido a recuperar los paisajes afectados por el fuego y a reforzar el compromiso local con la conservación del entorno y la acción climática desde los territorios.


